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Travesía desde la Sierra Nevada del Cocuy, Guicán y Chita hasta los llanos orientales

Para quienes hemos caminado por la mayoría de los valles y cañones de la sierra nevada siempre ha sido un sueño casi perdido el descender desde los páramos hasta el llano. Unas veces por lo inaccesible que podría resultar el terreno y la mayor parte por asuntos de seguridad (llamémoslo así por ahora).  23 años antes comenzabamos visitando la Laguna de la plaza y aún don pastor (el guía mas veterano de la sierra, hoy retirado)  nos prestaba además de sus caballos, sus historias en el monte. Luego fueron sus hijos y también Miguel Herrera y sus hermanos, uno y otro arriero de las alturas nos fueron contando las posibilidades de bajar al mundo perdido que parecía existir en los llanos y mas allá de las montañas nevadas. Llego el momento y Alfonso Ussa, recio baquiano de Guicán se animó a acompañarnos hasta la llanura.  Nuestro descenso sería por la Laguna grande de los Verdes y con el permiso de los Uwa bajaríamos hasta Cubará. Lo primero era hablar con los representantes de las comunidades indigenas por que sin su visto bueno no moveriamos un pie. Decidimos organizar un viaje ligero que nos permitiera avanzar rapido y tomar decisiones en la medida que se fuera cumpliendo el recorrido. Con alfonso solo bajaríamos tres caminantes : Laura Luse, Edgar Gordillo y yo, Carlos Avellaneda.   Primero fueron los valles del río cardenillo, El Boquerón del cardenillo (4.400 m.s.n.m.) y  la laguna grande de los verdes, luego empezamos a descender por profundos cañones labrados por las corrientes de agua.  Los montañas se revelaban impresionantes y los  riscos y cascadas  nunca antes vistos nos dejaban perplejos. Cada paraje sencillamente nos enmudecía. Empezabamos a abrir aquellas paginas de la montaña con emoción como si fueramos los primeros en hacerlo.  El primer día fue un descenso de 8 horas, demasiado rápido para nuestro gusto pero así estaba pensado y con las últimas luces del día llegamos a Royatá un caserío en ruinas en medio de un valle formado por el río ratoncito. Este un lugar era un pequeño paraíso para descansar.  El segundo dia llegamos a Bachira, pueblo Uwa que nos recibio con una deliciosa sopa de raices y tuberculos al mejor estilo muisca. La siguiente jornada fue una dura travesía por un peligroso camino hasta Bócota. El sendero empinado apenas tenía su desfiladero al lado del abismo. Los ríos cristalinos brillaban y descendían formando impetuosos rapidos. Fué la mejor jornada.   El último día llegamos al alto de Bocotá, el momento mas radiante de toda la travesía.. hacia el occidente brillaba la sierra nevada y hacia el oriente la extensa planicie verde salpicada de rios. Estabamos graduados de sierra nevada.. un grado que nos llena el alma de paz.

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