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Aventura en el Chocó : Caminar el Pacífico

Esta travesía de playas y selva nos atrajo desde el principio por algo elemental, pero importante: no teníamos ninguna referencia de la ruta.  Partíamos solo sabiendo que la selva chocoana tiene su propio embrujo  y es ampliamente reconocida por su altísima biodiversidad y su maravilloso paisaje.  Solo el mapa nos hablaba de un posible camino bordeando el mar y que quizá demandaría algo de esfuerz0 y mucho instinto.  De esta manera, a la antigua  y a través de las amigas de la fundación Mano Cambiada ingresamos al Pacífico chocoano con el corazón bien abierto para la aventura.   Laura Luse y yo, íbamos embarcados en un vuelo de Satena hasta Quibdó y luego en un avión mas pequeño hasta Nuquí.  La primera gran impresión son las extensas playas que aumentan sus dimensiones en la marea baja…  al acercarnos un poco no podíamos creer que dos caballos parecían emerger del mar  y a la mejor manera de Pegaso volaban entre las olas, luego corretearon raudos por la arena. La gracia y la belleza de esta escena fué como un canto de libertad que nos sobrecogío y corrimos tras ellos buscando la mejor fotografía.  Así empezabamos una travesía que nos trajo muchas imagenes inolvidables. Nuestro plan era tardar 8 dias en recorrer cerca de 60 Km. La ruta comienza en Nuquí , cruzamos un primer río en una pequeña canoa que nos llevaría hasta la llamada Playa Olimpica. En el primer hostal de la zona tuvimos una bienvenida con trozos de una piña muy dulce y pacífica.

El viaje de 6 días en promedio transcurre en su gran mayoría por playas rectas y muy largas.  Las puestas de sol nos sorprenden siempre mientras buscamos sitio para nuestra carpa.  De pueblo en pueblo y de playa en playa ibamos vagabundos visitando las comunidades y sobretodo a  las matronas locales que nos deleitaron con sus excelentes platos de pescado y mucha hospitalidad. La sucesión de ríos en la ruta nos empujaba  buscar caminos selva adentro o en medio de la marea para atravesar zonas de manglar y áreas inundadas.  En algunos casos fue necesario tener mucha  paciencia porque encontrábamos ríos demasiado anchos para pasar con morral.  Después de algunas horas providencialmente aparecía un lugareño con una pequeña canoa. El mejor día fué la ruta entre Panguí y Coqui. Frente a nosotros habia un gran acantilado infranqueable. Esta gran cumbre al borde del mar nos obligo a ingresar a la selva siguiendo un camino antiguo y poco claro que tras 3 horas nos condujo de nuevo a las playas. En la ruta encontramos ranas venenosas de colores fantásticos,  troncos repletos de hongos y una variedad impresionante de insectos junto a arboles de dimensiones magnificas. En esta explosión de vida queda marcada el alma y también un poco la piel, por las picaduras de los insistentes tabanos. De playas mas salvajes fuimos llegando al sector “turístico” con alojamientos cómodos y planes más civilizados. Por aquí realmente pasamos derecho. En el pacífico aún se vive la tranquilidad y la lejanía, que en conjunto con la naturaleza salvaje convierte este destino en uno de los paisajes privilegiados del turismo de naturaleza en Colombia.

Esta excursión esta programada para grupos en nuestra pagina web  www.caminantesdelretorno.com

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